miércoles, 13 de enero de 2016

CURSOS ON-LINE GRATUITOS.2ª QUINCENA ENERO


Entre los cursos on-line gratuitos que organizan las universidades de prestigio  durante la segunda  quincena de enero  tenemos:

CIENCIAS DE LA SALUD:

“STATISTICAL REASONING FOR PUBLIC HEALTH 2: REGRESSION METHODS  organizado por Johns Hopkins University, comienza el próximo 18 de enero.

“INFLUENZA: HOW THE FLU SPREADS AND EVOLVES ”, organizado por la Universidad de Lancaster, comienza el próximo 18 de enero.

 

“INTRODUCTION TO APPLIEDBIOSTATISTICS: STATISTICS FOR MEDICAL RESEARCH ”, organizado por la Universidad de Osaka, comienza el próximo 19 de enero.

 

“PRACTICAL IMPROVEMENT SCIENCE IN HEALTHCARE: A ROADMAP FOR GETTING RESULTS ”, organizado por la Universidad de Harvard, comienza el próximo 20 de enero.

                                                       

“INTRODUCTION TO THE SCIENCE OF CANCER  , organizado por la Universidad Estatal de Ohio, comienza el próximo 25 de enero

GESTIÓN DE EMPRESAS Y COMPETENCIAS DIRECTIVAS:

“INNOTOOLS: TRANSFORMA TU IDEA DE NEGOCIO", organizado por la Universidad Pompeu Fabra, comienza el próximo 19 de enero.

                                                           

“INCLUSIVE LEADERSHIP TRAINING:BECOMING A SUCCESSFUL LEADER ”, organizado por edX, comienza el próximo 19 de enero.

 

“INTRODUCCIÓN A LAS FINANZAS CORPORATIVAS ”, organizado por la Universidad de Wharton, comienza el próximo 20 de enero.

 

“CREATIVITY & ENTREPRENEURSHIP”, organizado por Berklee College of Music, comienza el próximo 25 de enero.

 

“CRITICAL PERSPECTIVES ON MANAGEMENT ” , organizado por el Instituto de Empresa, comienza el próximo 25 de enero.

 

“THE SECRET POWER OF BRANDS ”, organizado por la Universidad de East Anglia , comienza el próximo 25 de enero.

 

 

 

 

                                                       

 

domingo, 10 de enero de 2016

LOS 9 SECRETOS DE LOS ORADORES EXCELENTES III. AUTENTICIDAD, BREVEDAD Y VARIEDAD


En dos  entradas anteriores hemos visto los tres componentes emocionales y los tres innovadores fundamentales, presentados por Carmine Gallo en su libro “Talk like TED. The 9 Public Speaking Secrets of the World´s Top Minds  que constituyen 6 de los secretos de los oradores excelentes. 
                                                        
Los tres últimos tienen carácter memorable para conseguir que nuestra presentación sea recordada y no olvidada con el paso del tiempo y son:

I.- AJUSTARSE A LA REGLA DE LOS 18 MINUTOS

18 minutos es el tiempo ideal que debe durar una presentación. Si necesitamos más tiempo entonces deberemos introducir pausas suaves cada diez minutos utilizando vídeos, demostraciones, historias,…
Distintas investigaciones han descubierto que el exceso de información previene la transmisión eficaz de las ideas.

Paul King, experto en comunicación, en sus investigaciones sobre el estado de ansiedad que se produce al escuchar y sus repercusiones, demuestra que aunque siempre hemos pensado que la ansiedad impacta sólo al orador, también afecta a la audiencia.  Esto ocurre porque la acumulación de información hace que el trabajo mental resulte cada vez más pesado y la necesidad de recordarla ejerce una mayor presión que puede ser excesiva. El procesamiento cognitivo: pensar, escuchar, hablar, son actividades que tienen una demanda física. Si nos concentramos realmente al escuchar vivimos una experiencia físicamente agotadora. King explica este fenómeno porque el que escucha está continuamente añadiendo material para recordar. Si lo hacemos durante 5 minutos la ansiedad será ligera, si la presentación dura 18 minutos el acumulo de información será mayor y la ansiedad crece y si la extensión es de 60 minutos o mayor corremos el riesgo de bloquear a la audiencia salvo que introduzcamos pausas con historias, vídeos, la intervención de otros oradores,…

Cuanto más extensa es una presentación más esfuerzo tiene que hacer el oyente para organizar, comprender y recordar y la ansiedad crece y con ella puede surgir la frustración e incluso el enfado. Como King destaca la mayor parte de las investigaciones sobre el proceso de memorizar sugieren que es mejor estudiar un contenido en dos o tres ocasiones durante un corto periodo de tiempo en lugar de dedicar exclusivamente un periodo largo.

Procesar nueva información consume energía y el cerebro se cansa con facilidad. Roy Baumeister ha realizado una serie de experimentos dirigidos a medir los niveles de glucosa en las personas antes y después de realizar actividades sencillas, tales como ver un vídeo mientras se proyectan palabras en la parte inferior de la pantalla. En el estudio de pedía a algunos de los participantes que ignoren el texto y al resto que hiciesen lo que quisiesen. Posteriormente se medían los niveles de glucosa y surgieron diferencias. Las personas que habían mantenido una actitud relajada no experimentaron ningún cambio, pero el nivel de glucosa descendió apreciablemente en las que intentaban evitar leer las palabras.

Una presentación larga y confusa fuerza al cerebro de los oyentes a trabajar duro y a consumir energía.  Las células en el cerebro necesitan casi el doble de energía que las del resto del cuerpo. La actividad mental rápidamente consume glucosa. Esta es la razón por la que una presentación de 18 minutos funciona bien: deja a la audiencia con la glucosa suficiente para pensar en ella, compartir sus ideas y trabajar sobre las mismas. Si hablamos durante mucho tiempo conseguiremos que la atención de los que nos escuchan se disperse.

Las restricciones son claves para obtener una presentación creativa. El autor piensa que la limitación de la duración a 18 o 20 minutos aporta el tiempo suficiente para que el orador pueda persuadir a su audiencia. Si es menor algunos miembros de la misma(sobre todo si son inversores o clientes) pueden creer que no han recibido suficiente información, pero si es más larga se corre el riesgo  de perder la atención de los oyentes.

El discurso inaugural de John Kennedy es un ejemplo excelente de un mensaje corto e inspirador.



Una explicación sencilla de temas complejos transmite confianza a la audiencia sobre el dominio de los mismos del orador. Albert Einstein dijo en una ocasión: ”Si no lo puedes explicar de forma sencilla es que no lo entiendes bien”. En el mismo sentido E.F.Schumacher, economista y autor de “Small is beautiful” mantenía que .”Cualquier tonto inteligente puede hacer las cosas más grandes y más complejas. Se necesita un toque de genio y valor para ir en la dirección opuesta”. El coraje es la palabra clave. Se necesita para hacer que las cosas sean sencillas. Se necesita para limitar una presentación a 18 minutos y hacer que se comprenda.

Si queremos condensar todo nuestro conocimiento es útil recordar la “regla de tres”, que consiste en que las personas podemos recordar realmente bien tres piezas de información, si añadimos más la retención va a fallar. En este sentido muchos oradores expertos utilizan tres historias para enmarcar sus presentaciones.

Otra técnica se centra en construir un mapa del mensaje al preparar las presentaciones. Éste es la representación visual de nuestra idea. Para prepararlo debemos seguir tres pasos:




1.- Redactar un encabezamiento o título del tipo de los que se cuelgan en  twitter. Debemos preguntarnos cuál es  la idea más importante que queremos que la audiencia recuerde de nuestro mensaje. Una vez que la hayamos definido tenemos que dibujar un círculo en nuestro mapa e incluir la respuesta en ella (éste será nuestro título).

2.- Apoyar el titular con tres mensajes clave.

3.- Reforzar los tres mensajes con historias, estadísticas y ejemplos.

II.- OFRECER PRESENTACIONES CON COMPONENTES QUE AFECTEN A MÁS DE UNO DE LOS SENTIDOS: TACTO, GUSTO, OLFATO, OÍDO Y VISTA.

Esta recomendación se apoya en el hecho de que el cerebro no presta atención a las cosas que le aburren.es casi imposible sentirse aburrido si estamos expuestos a imágenes sorprendentes, a vídeos cautivadores, a presentaciones intrigantes, a bellas palabras y a más de una voz que cuente una historia y nos haga vivirla.

Richard Mayer, profesor de psicología, en sus investigaciones con sus estudiantes encontró que aquellos que, en las mismas, estaban expuestos a entornos multisensoriales (texto, imágenes, animaciones y vídeos), recordaban siempre mejor la información que se les transmitía que aquellos que solamente escuchaban o leían la misma. Mayer decía que no teníamos por qué sorprendernos por esto ya que cuando al cerebro se le permite hacer dos representaciones mentales de una explicación, un modelo verbal y otro visual, las conexiones mentales que se establecen son mucho más fuertes.

Las diferencias entre los dos tipos de aprendizaje: auditivo y visual eran todavía más llamativas cuando la audiencia carecía de conocimientos previo del tema, ya que los estudiantes que si los tenían eran capaces de generar sus propias imágenes mentales al escuchar o leer.

Los grandes oradores son conscientes de este fenómeno y construyen sus presentaciones alrededor de uno de los sentidos, predominantemente, pero incorporar, al menos, uno o dos de los otros. Poe ejemplo utilizando imágenes en lugar de texto siempre que sea posible. Los conceptos presentados en forma de imágenes se recuerdan mejor. Si escuchamos una información seremos capaces de recordar un 10% tres días después, pero si añadimos una imagen el porcentaje de retención sube hasta un 65%, ya que las imágenes son procesadas en nuestro cerebro a través de diversos canales en lugar de por uno solo lo que produce una codificación más profunda y significativa.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que aunque la visión es el sentido predominante recordamos información mucho mejor si se estimulan muchos sentidos al mismo tiempo. Nuestro sentido del oído es muy poderoso: la forma en la que decimos las cosas (tono, intensidad, volumen, articulación) puede llegar al alma del oyente. Mediante las palabras podemos llegar a pintar las imágenes en la mente de nuestra audiencia. Los neurocientíficos han encontrado que la corteza visual de nuestro cerebro no puede establecer una diferencia entre lo que es real y lo que es imaginado. Si podemos pensar sobre algo vívidamente, realmente imaginarlo, se activan las mismas áreas del cerebro que si lo estamos contemplando de verdad. Esta es la razón por la que las metáforas y analogías son formas muy efectivas de pintar una imagen en nuestro cerebro.

El Santo Grial de una presentación consiste en transportar a la audiencia a otro lugar. Para conseguir que la audiencia “sienta” nuestra presentación hay que incluir demostraciones, mostrar productos o servicios y pedir al público que participe.



III.- SER AUTÉNTICO, ABIERTO Y TRANSPARENTE.

La mayor parte de las personas son capaces de detectar a un embaucador e impostor. Si intentamos ser alguien que no somos no conseguiremos ganar la confianza de la audiencia.

Nunca tenemos que olvidar que cuando damos  una presentación nuestro objetivo debe ser inspirar a nuestra audiencia, movilizarla y animarla a que crea que puede alcanzar sus sueños y para ello tenemos que tener credibilidad. Nunca lograremos convencer a nuestra audiencia si ésta no nos admira y confía en nosotros.

Richard Branson mantiene que:” Si queremos ser oradores impresionantes debemos creer en lo que decimos y si hablamos con convicción y nos mostramos apasionados con nuestro tema, la audiencia será más tolerante con nuestros errores, porque confiarán en  que les estamos diciendo la verdad. Por tanto debemos preparar nuestra intervención, dedicarle el tiempo necesario, relajarnos y hablar desde el corazón”.



miércoles, 6 de enero de 2016

LOS EQUIPOS QUE NECESITAN LOS SERVICIOS DE SALUD



 Amy Edmondson, profesora de liderazgo en la Universidad de Harvard, en el boletín del 16 de diciembre de 2015 de hbr.org, plantea que a pesar de todos los esfuerzos dirigidos a mejorar la coordinación y la colaboración en los servicios sanitarios la mayoría de los hospitales están organizados como si fuesen silos basados en las distintas especialidades clínicas, y que la comunicación entre ellos es complicada.

Los equipos pueden funcionar bastante bien dentro de los silos pero la coordinación entre éstos es pobre, con frecuencia, lo que potencialmente puede originar consecuencias serias para los pacientes. 


La solución a este problema consiste, según Edmondson, en dejar de centrarnos en la estructura y hacerlo en las actividades, lo que llama “teaming”, que implica el trabajo fluido, interdependiente y colaborativo en diversos proyectos y con variados compañeros dentro de toda la organización.

En el ámbito sanitario es imprescindible porque:

a).- Muchas tareas enfocadas al cuidado de los pacientes requieren la integración en tiempo real de expertos con diversas habilidades y la asistencia durante 24 horas diarias los 7 días de la semana de forma ininterrumpida necesita la coordinación sofisticada entre los distintos turnos. Los pacientes hospitalizados pueden interaccionar con hasta 60 profesionales sanitarios distintos de media durante su estancia en el centro sanitario. Un trabajo tan sencillo como el prescribir y realizar una prueba diagnóstica como una resonancia magnética puede requerir la intervención de profesionales con  diversos roles clínicos realizando una tarea específica para conseguir la imagen y el resultado deseado y se puede abordar desde dos enfoques:

1.- Cada experto realiza su trabajo de forma que optimice la eficiencia de su departamento, lo que puede llevar a incrementar el tiempo del proceso total.

2.- Los expertos coordinan sus acciones para optimizar el proceso en su conjunto y disminuir las molestias para el paciente. Desgraciadamente este es el abordaje menos frecuente en la actualidad.


b).- Los saturados departamentos de urgencias dependen de la comunicación rápida entre una mezcla cambiante de médicos, enfermeras y otros profesionales. La comunicación es esencial para el triaje, el tratamiento y el alta de los pacientes que llegan acuden a los servicios de forma imprevisible y con necesidades diversas.  Las diferencias de estatus, como las que existen entre los facultativos y enfermeras y residentes contribuyen a los malentendidos y a los errores.

c).- El número creciente de pacientes con enfermedades crónicas y comorbilidades interactúan frecuentemente con diversos especialistas y niveles de asistencia sanitaria. Con más frecuencia de la deseada estos pacientes deben navegar por su cuenta a lo largo del sistema sanitario e integrar grandes cantidades de consejos e información sin ayuda, lo que aumenta los riesgos de intoxicaciones, readmisiones y otros fallos asistenciales fruto de un teaming inadecuado.

“Teaming” es, por tanto, crítico para una adecuada asistencia sanitaria, pero necesita liderazgo para que se produzca. Edmondson recomienda que los líderes:

I.- ENMARQUEN  EL TRABAJO DE LOS PROFESIONALES

El marco es el conjunto de creencias que definen como vemos una situación. Por ejemplo en el mundo sanitario un supuesto muy común y aceptado ( y anticuado) es que la asistencia prestada por diferentes expertos de forma individual es crucial para resolver el problema de los pacientes y que es signo de asistencia óptima.

Los líderes deben llamar la atención sobre la necesidad de la interdependencia en el trabajo. Aunque es vital la experiencia individual no es suficiente para un asistencia óptima y es labor del líder el concienciar sobre la necesidad del trabajo en equipo entre todas las áreas de la organización.

II.- GARANTICEN LA SEGURIDAD DE LOS PROFESIONALES

La segunda tares del líder consiste en reconocer y combatir las formas sutiles en las que una falta de seguridad psicológica puede inhibir el “teaming” cuando los profesionales se sienten coartados para hacer preguntas o cuestionar a otros compañeros, sobre todo a los de mayor rango, ante una discrepancia, por ejemplo por un diagnóstico o tratamiento. Resulta  muy complicado coordinar nuestro trabajo con el de los demás en condiciones cambiantes caracterizadas por la participación de varios profesionales, de distinto estatus y con diferentes roles. Sólo en entornos que son psicológicamente seguros las personas pueden trabajar en equipo de forma natural y sin censura.

Los líderes juegan un papel primordial en la creación de esos entornos en el ámbito sanitario, por ejemplo haciendo preguntas  bien fundamentadas, lo que va a servir como estímulo para que el resto de profesionales se animen a intervenir y a hacer preguntas sin temor.

III.- CREAR ESTRUCTURAS QUE LO FACILITEN

Los líderes deben fomentar la utilización de herramientas de comunicación, como SBAR, que estructuren la interacción clínica de forma que se mejore  la asistencia al paciente y se eviten omisiones críticas. También deben rediseñar los procesos para forzar la colaboración interdepartamental, fundamentalmente para la atención de pacientes crónicos y complejos, como ha por ejemplo el caso de MD Anderson Cancer Center, que pasó de ser un hospital organizado en función de las especialidades clínicas a un centro con unidades integradas según patologías que se llaman centros de atención multidisciplinaria.

Pueden, asimismo, incorporar estructuras que faciliten la colaboración en entornos rápidamente cambiantes. En un reciente estudio de la autora y Melissa Valentine, profesora en Stanford, mostraron que diseñando estructuras a las que llaman “andamios para equipos”, asignaciones temporales de profesionales a grupos clínicos interdisciplinarios, conducían a una mayor colaboración y eficiencia en un gran departamento de urgencias de un hospital urbano. Lo más sorprendente de los resultados era la evidencia de cómo pequeñas modificaciones en la estructura conseguían grandes resultados.
Como conclusión Edmondson plantea que el reto es el vencer nuestros mapas mentales y hábitos, profundamente enraizados y aceptamos la necesidad de colaborar.

sábado, 2 de enero de 2016

CONTROLAR LA NEGOCIACIÓN ANTES DE SU COMIENZO


Deepak Malhotra, profesor de Business Administration, en Harvard Business School, en la edición de diciembre de Harvard Business Review, que numerosos libros y artículos ofrecen consejos que pueden ayudar a los negociadores para evitar que cometan errores durante la negociación, pero algunos de los fallos más notorios ocurren antes de que los participantes en la misma hayan comenzado a reunirse para tratar sobre los temas y posibles acuerdos.
Esto ocurre porque los negociadores  piensan que si aportan suficiente valor en la mesa de negociación y se centran en las ofertas, contraofertas y concesiones, pueden  conseguir un gran acuerdo, desdeñando todo el proceso.

El autor propone  para no caer en este error las siguientes recomendaciones:

I.- NEGOCIAR EL PROCESO ANTES QUE EL CONTENIDO

El proceso comprende todos los pasos que se van a dar desde el momento que se decide negociar hasta que se llega a un acuerdo. Cuanta más claridad y compromiso se tenga con respecto al proceso menos errores cometeremos en cuanto al contenido.  Debemos evitar, por ejemplo, que  después de una negociación de meses de duración y cuando estamos dispuestos a hacer unas concesiones finales para llegar a un acuerdo y las presentamos nos encontremos con que la parte contraria nos conteste que aprecia nuestra flexibilidad pero que debe comentarlas con su jefe para ver qué opina. En ese momento descubrimos que existe un jefe y que nuestro interlocutor no tiene la capacidad de tomar decisiones como creíamos. Hemos cometido un error ya que la negociación no ha concluido y ya no nos queda más que ofrecer.

Negociar un proceso supone discutir sobre un gran número de factores que van a influir en los resultados. Tenemos que preguntar a la parte contraria:

a).- El tiempo que necesita y tiene prevista su organización dedicar para llegar a un acuerdo.

b).- Los profesionales que tienen que intervenir en la negociación, directa o indirectamente y la capacidad de decisión que tienen.

c).- La agenda de cada una de las reuniones y quiénes van a participar en ellas. Si no se van a discutir cuestiones que son de importancia para nosotros en una reunión, cuándo se van a abordar.

II.- NORMALIZAR EL PROCESO

Es importante porque si todas las partes implicadas no están de acuerdo y comprenden lo que se considera “normal” en un determinado contexto o cultura pueden no entender o reaccionar en exceso ante efectos adversos. Esto ocurre con frecuencia en conflictos que han necesitado mediación para su resolución. Por ejemplo cuando un buen mediador se sienta con dos partes que discuten abiertamente puede decir: “Pensaís que os odiaís hoy, pero os puedo asegurar que dentro de tres días os vaís a odiar aún más y cuando esto ocurra quiero que recordeís que eso es normal que ocurra”. Si el mediador no les advierte las partes en conflicto están más dispuestas a abandonar el proceso de negociación cuando las emociones son muy intensas y parece que todo se está viniendo abajo. Pero si al principio explica que es normal que las cosas empeoren antes de empezar a mejorar los negociadores continuarán hasta llegar a un acuerdo. Al normalizar el proceso se están gestionando las expectativas de forma eficaz.

El mismo principio se aplica cuando en una negociación existe el riesgo de que le proceso no se desarrolle con suavidad y sin incidencias. Si pensamos que pueden existir demoras o disrupciones por nuestra parte debemos comunicarlo a la parte contraria. De esta forma podemos observar cómo podrían interpretar un evento negativo, en el caso en que se produjese y asegurarnos de que no le dan un significado exagerado. Resulta mucho más complicado intentar influir en sus percepciones o recobrar su confianza si algo va mal y no lo esperaban.

Normalizar el proceso implica discutir antes de que se produzcan cualquier factor que pueda hacer que la otra parte cuestione nuestras intenciones o nuestra  habilidad para alcanzar un acuerdo satisfactorio también  ellos. Podemos explicar cuáles son las barreras que necesitan ser derribadas, los momentos durante el proceso en que es normal que las partes se sientan pesimistas o ansiosas, los hechos que se pueden presentar que  pueden retrasar el proceso y la diferencia entre interrupciones que son frecuentes y fáciles de resolver y aquellas que pueden ser más serias.

Tenemos que intentar que la otra parte haga lo mismo con nosotros. Las personas sienten reticencias a discutir “lo que puede ir mal” porque se centran en presentarse a sí mismas y a los méritos del acuerdo que proponen desde la mejor perspectiva posible. Esto es especialmente cierto en determinadas culturas y contextos donde la competencia es severa intensa. La otra parte puede estar pensando “Por qué tengo que hablar de problemas si mis rivales están pretendiendo que todo va a ir bien. Esto es comprensible porque si una de las partes cree que si menciona una posible interferencia le puede costar la negociación o que la otra parte lo puede utilizar para obtener mayores concesiones, es difícil que sea sincera.

Si queremos que las personas hablen abiertamente de sus problemas debemos hacer que se sientan seguros al hacerlo. Para ello podemos explicar que tenemos la suficiente experiencia para saber que cada acuerdo o relación es normal que se encuentre en su desarrollo con interrupciones y dificultades, por lo que nos gustaría saber con antelación los factores de riesgo específicos que pueden jugar un papel en este caso concreto.  Posteriormente deberemos demostrarles que esta información no la  vamos a utilizar en su contra.

III.- DEFINIR EL ESPACIO DE LA NEGOCIACIÓN

Consiste en tener claro cuáles son cada una de las partes que ver se pueden intervenir en el resultado de la negociación y todas las partes que se pueden ver afectadas por el mismo. Es importante evaluar los intereses, restricciones, alternativas y perspectivas de todas las partes relevantes.

En el mundo real nunca vamos a tener una visión completa de todas las partes, pero si nos centramos exclusivamente en la parte que tenemos al otro lado de la mesa estaremos en una situación de desventaja. Tenemos que  intentar conocer la perspectiva de todas las partes que influyen o van a ser influidas por el acuerdo. Debemos hacernos, entre otras,  las siguientes preguntas:

a).- ¿Quién tiene la posibilidad de influir en la persona que tengo al otro lado de la mesa negociadora?

b).- ¿Cómo pueden la estrategia o las acciones de otras partes cambiar nuestras alternativas, para bien o para mal?

c).- ¿Cómo afectará el acuerdo a los intereses de los que no participan directamente en la mesa negociadora?

d).- ¿Cómo esta negociación afectará nuestras relaciones y posibilidades con futuros socios?

e).- ¿Debemos negociar con todas las partes implicadas conjuntamente o por separado, si son muchas? ¿Simultáneamente o secuencialmente?

Este análisis  puede sugerirnos un cambio de estrategia: que negociemos primero con una parte diferente, que retrasemos o aceleremos el acuerdo, que introduzcamos  nuevos negociadores, que aumentemos el alcance del acuerdo, etc.

IV.- CONTROLAR EL MARCO PSICOLÓGICO

El resultado de una negociación depende en gran parte del equilibrio que existe entre las partes. Cuanto mejores son las opciones externas podremos presionar más a la otra parte.

El autor comenta que según su experiencia el marco o la lente psicológica a través de la cual las partes contemplan la negociación tienen un efecto importante en el resultado. Por ejemplo: ¿Están las partes tratando su interacción como un ejercicio de resolución de problemas o como una batalla para ganar?, ¿la negociación es una batalla entre iguales o perciben la existencia de una diferencia de estatus?, ¿Están enfocados en el corto o en el largo plazo?, ¿Se esperan concesiones o éstas son un signo de debilidad?

Malhotra recomienda tres elementos que los negociadores deben considerar:

1.- Valor o precio. En cualquier tipo de negociación cuanto antes podamos desviar la discusión del tema del coste de nuestra propuesta para la otra parte y centrarla en el valor que aporta, mejores resultados tendremos.

2.- Nuestra alternativa o la del contrario. Las investigaciones y la experiencia nos dicen que las personas que van a una negociación preocupadas por lo que les puede pasar si no llegan a un acuerdo obtienen peores resultados que aquellas que se centran en lo que le puede ocurrir a la otra parte si no se produce un acuerdo. Si estamos demasiado centrados en nuestras alternativas, especialmente cuando nuestras opciones externas son débiles, pensamos en términos de qué tenemos que hacer para conseguir que nos digan que si, pero si pensamos en lo que le puede pasar a la parte contraria nos centraremos en defender el valor único y especial de nuestra oferta y será más sencillo justificar el que nos merecemos un buen acuerdo.

3.-  Igualdad o dominancia. Es importante en una negociación garantizar que la otra parte nos trate como a un igual, ya que independientemente de las diferencias que puedan existir en cuanto al tamaño y la importancia de las organizaciones o de las personas debemos defender que lo que ofrecemos es especial y tiene un tremendo valor.


viernes, 1 de enero de 2016

SOÑAR VI



2016 lo vamos a comenzar  soñando, como hicimos en años precedentes con un mundo en el que tenemos que ser capaces de incorporar  y fomentar  en nuestras vidas unos valores que se centren  en la responsabilidad personal y el esfuerzo, el optimismo inteligente , la solidaridad, la colaboración, la generosidad,  la amistad, la resiliencia y la creatividad para lograrlo.



Como ejemplo de estos valores  es bueno recordar como se han reflejado en una serie de anuncios  a lo largo de 2015 que  han sido seleccionados entre los mejores del año a nivel internacional :

domingo, 27 de diciembre de 2015

DE LA DESCONFIANZA A LA CONFIANZA. INTELIGENCIA CONVERSACIONAL III


 Como Judith E. Glaser expone en su libro “Conversational Intelligence. How great leaders build trust and get extraordinary results”, que estamos comentando, la confianza tiene unas raíces profundamente psicológicas y neuroquímicas. La confianza y la desconfianza surgen mientras nuestras realidades externas e internas colisionan con las de los demás.

Cuando nos encontramos en un estado dominado por el temor nuestras conversaciones se van a moldear por la neuroquímica del miedo y sólo podemos pensar en cómo protegernos. Los mejores antídotos a este estado de temor que se produce en el cerebro son la confianza, la empatía y el apoyo. Si alguien muestra preocupación por nosotros nuestra química cerebral experimenta una variación , nos tranquilizamos, recuperamos la compostura y volvemos a ser capaces, otra vez, de pensar de forma constructiva. Como las conversaciones van a depender de cómo pienso, escucho y hablo, es vital que aprendamos a entrar en un estado de confianza para asegurarnos el éxito en las mismas.

El cuadro de mando de las conversaciones es la representación visual de lo que ocurre en el cerebro en el transcurso de las mismas. En la parte izquierda se encuentran los comportamientos de protección y en la derecha los de las relaciones, La parte izquierda representa al cerebro primitivo donde residen el miedo extremo y la desconfianza y la parte derecha representa a la corteza prefrontal o cerebro ejecutivo, donde encontramos nuestras capacidades humanas más avanzadas, tales como la confianza, la integridad, el pensamiento estratégico o la regulación de las emociones. Cuando nos enfrentamos a una situación amenazante el cerebro se llena de cortisol, neurotransmisor que se ocupa de decir al cerebro que debe bloquear sus funciones ejecutivas, haciendo que sean inaccesibles.

La inteligencia conversacional facilita la conexión con los demás y nos permite activar nuestras funciones ejecutivas, ya que al utilizar sus habilidades se libera la hormona oxitocina, entre otros neurotransmisores, que está asociada a comportamientos de hermandad y que según investigaciones recientes parece que juega un papel dominante en el cerebro y en el corazón como un regulador de nuestra necesidad de contacto social.

Cuando pasamos de la confianza a la desconfianza y nos sumergimos en un estado de miedo y conflicto cambiamos como personas y se modifica, también la percepción que los demás tienen de nosotros, pudiendo pasar en segundos de ser un amigo en quien confiar a ser alguien objeto de rechazo y desconfianza.

DESCONFIANZA
CONFIANZA
Produce:

Niveles altos de cortisol y la presencia de catecolaminas que cierran la corteza prefrontal

Cambios en la corteza dorsal cingular , una  parte del cerebro que es sensible al conflicto y que responde  lanzando señales a la amígdala para que tome el control y actúe como protectora

Niveles más elevados de testosterona que nos vuelve más agresivos y nos inducen a luchar para proteger nuestro territorio

Niveles más elevados de norepinefrina que favorecen los pensamientos más negativos y potencian el deseo de lucha
Produce:

Niveles altos de dopamina, la hormona de la felicidad que nos da una visión positiva de las cosas y atribuye buenos sentimientos a nuestras relaciones. Facilita que tengamos más memorias positivas que recordar y perspectivas más favorables del futuro

Niveles más elevados de oxitocina, la hormona de los apegos y lazos afectivos, lo que ocasiona que nos sintamos más cercanos a los demás y deseemos estar y ser abiertos con ellos

Niveles más altos de dopamina que nos hacen sentir mejor y comunicarnos más

Niveles más elevados de serotonina que contribuyen, también a que nos sintamos mejor.

En el curso de una conversación podemos experimentar lo que Glaser llama la “escalera de conclusiones”. Comienza desde abajo al iniciar una conversación. La sucesión de etapas, mientras vamos ascendiendo, es la siguiente:

1.- Reacciones biológicas: las conversaciones tienen lugar primero a nivel químico. Establecemos juicios en 0,07 segundos, el cortisol o la oxitocina se pueden elevar, nuestros corazones laten más rápido. La reacción en el momento del contacto activa una red que puede ser la de protección/miedo o la de confianza.

2.- Sentimientos. Identificamos nuestras interacciones como de “sentirnos bien” o “sentirnos mal”. Esto se traslada y se convierte en un juicio sobre si esa persona es amiga o enemiga y por tanto podemos o no confiar en ella.

3.- Pensamientos. Al ascender por la escalera hasta el nivel de pensamiento ponemos palabras a nuestros sentimientos, les damos un significado (con frecuencia cargado de subjetividad).

4.- Creencias. Una vez que hemos creado una historia o un significado introducimos otras creencias que tenemos sobre esa situación o persona procedentes de nuestra pasada experiencia que van a reafirmar nuestros pensamientos.

5.- Conclusiones. Cuando llegamos a este nivel bloqueamos gran parte de las opiniones de otras personas. Dejamos de escuchar sus puntos de vista y podemos caer en un estado de negación.

Cuando tomamos una decisión sobre alguien intentamos probar que tenemos razón y estamos dominados por la amígdala y vemos el mundo desde una perspectiva egocéntrica.

La autora recomienda a los líderes, especialmente, seguir el Modelo de Confianza para restaurar la confianza. Éste consta de 5 pasos que son los siguientes:

ALCANZAR LA CONFIANZA A TRAVÉS DE:
CENTRARSE EN ACCIONES QUE CONSTRUYAN Y MANTENGAN LA CONFIANZA:
Paso 1: Transparencia



Sometiendo el miedo
Acallar la amígdala hablando de las amenazas y miedos que se interponen a la construcción de confianza. Adoptar una actitud abierta y comunicar para compartir con los demás y neutralizar las amenazas. De esta forma mandaremos mensajes de confianza que la amígdala puede entender: “Confío en que no vas a dañarme”.
Paso 2: Relaciones


A través del corazón y de la coherencia
Ampliar la “rama de olivo” hasta con personas a las que podemos considerar como enemigos. Dedicarnos a conectar y a construir relaciones.
Concentrarnos en mandar mensajes de apreciación a los demás.
Paso 3: Comprensión


Compartiendo y entendiendo las necesidades y emociones

Invitar a las personas a nuestro círculo interno. Ser inclusivo. Hablar abiertamente de necesidades y aspiraciones. Reformular las conversaciones incómodas como oportunidades para llegar a conocer lo que piensan los demás. 
Paso 4: Éxito compartido


Abriendo las mentes de los demás y creando estrategias para conseguir el éxito mutuo
Mantener conversaciones que se centren en el éxito mutuo. Disminuir nuestras aspiraciones de tener razón y desplazar las conversaciones hacia el descubrimiento. Averiguar lo que significa el éxito desde cada punto de vista y utilizar benchmarks para medirlo


Paso 5: Cuestionamiento de las suposiciones y sinceridad


A través de la verdad, la empatía y el buen juicio
Examinar las percepciones y presunciones sobre la realidad. Centrarnos en cerrar las diferencias entre lo que esperamos de los demás y lo que obtenemos. Ponernos en el lugar del otro y mirar el mundo desde su perspectiva de forma que podamos descubrir la verdad juntos.

Profundizando en los distintos pasos tenemos que:

PASO 1: TRANSPARENCIA: Cuando aprendemos a crear condiciones para acallar el miedo logramos animar a los demás a que hablen abiertamente sobre las amenazas y temores que están obstaculizando la generación de confianza. Al hacerlo estamos comenzando el proceso de reconectar con los demás y la confianza surge.

La transparencia implica, también, el compartir nuestras intenciones con los demás de forma clara, para no dar lugar a interpretaciones.

En este paso si queremos ir de una postura egocéntrica a una de compartir debemos olvidar el secretismo, las puertas cerradas, las amenazas, la falta de claridad y de alineación y centrarnos en mantener una actitud abierta, compartir las amenazas, intenciones y aspiraciones y buscar establecer objetivos comunes y alineados.

PASO 2: RELACIONES. En esta etapa hay que mantener conversaciones en las que los juicios se conviertan en respeto hacia los demás y que creen las condiciones que permitan a las personas trabajar juntos de forma productiva.

En esta fase para olvidar el egocentrismo tenemos que pasar de los rechazos, venganzas, resistencias, suspicacias y relaciones de confrontación al  respeto, ingenuidad, preocupación y cuidado de los demás, junto a una escucha sin juicios para lograr establecer relaciones profundas.

PASO 3: COMPRENSIÓN. Las personas confían en nosotros más cuando tenemos sus mejores intereses en mente. Entender el contexto y las perspectivas de los demás es fundamental para crear confianza. El tener la capacidad de escuchar, sin juzgar,  la realidad de los demás tiene un enorme valor.

Durante este paso para olvidar el egocentrismo debemos superar la incertidumbre, no centrarnos exclusivamente en las tareas, evitar las expectativas irreales, las desilusiones y los juicios y fomentar la comprensión, la habilidad de ponernos en el lugar del otro, la empatía y el apoyo a los demás.

PASO 4: ÉXITO COMPARTIDO. Cuando tenemos una visión común del éxito empezamos de forma intuitiva a confiar en que los demás tomarán decisiones similares a las nuestras y a confiar en que nuestros conflictos serán abordados de forma justa.

En esta etapa deberemos olvidar centrarnos exclusivamente en nuestros intereses personales y en el “yo”  en la búsqueda de reconocimiento y recompensas a nivel individual para pensar en unirnos a otros para crear una visión de éxitos compartidos, buscando intereses compartidos y celebrando el triunfo común.

PASO 5: CUESTIONAMIENTO DE LAS SUPOSICIONES Y SINCERIDAD. Si adoptamos actitudes cándidas, sinceras  y de preocupación por los demás estaremos ayudando a construir y a extender la confianza.

Durante esta fase hay que evitar las reacciones de ira, la ansiedad y la resignación para centrarnos en la discusión abierta y sin juicios de las presunciones y desilusiones como parte de un proceso de resolución de problemas colaborativo, también en la identificación y discusión de las discrepancias sobre la interpretación de la realidad, realizando esfuerzos para superarlas, junto a la voluntad de empezar de nuevo si surge la desconfianza.