Jefferson Fisher en “The next conversation. Argue
less, talk more” que estamos comentando, plantea que si las conversaciones importantes,
en las que nuestro deseo es establecer una conexión, no tienen una meta parece
que no estamos hablando sobre nada y si tienen demasiadas, sentimos también lo
mismo. Si limitamos los caminos que la conversación puede tomar estaremos facilitando
la conexión con la otra persona.
Para crear una conexión
clara con alguien necesitamos enmarcar la conversación para limitar los temas a
tratar y ampliar, así, la atención en el tema principal de la conversación.
Ayuda, también, a estrechar el centro de la discusión, ya que no habrá dudas
sobre el tema de la conversación. Transmite cuáles son nuestras expectativas ,
buscando crear un patrón mental de estar todos centrados en lo mismo, evitando
que la conversación derive hacia temas irrelevantes para nosotros.
Si no se enmarca una discusión
se pueden producir una serie de resultados inútiles como:
·
La conversación se prolonga en exceso
porque el tema de la misma es ilimitado.
·
Cuanto más hablamos, más susceptibles de
ser malinterpretadas u objeto de confusión van a ser nuestras palabras.
·
Abandonamos la conversación con el
sentimiento de que no hemos avanzado o de que hemos retrocedido.
Las conversaciones sin
dirección van a convertirse en una pérdida de tiempo. Inicios vagos de
conversaciones como. “¡Hey¡, ¿podemos hablar?” o “Necesito decirte algo.
Seguramente no será nada, pero….”, no resultan útiles y pueden hacer más daño porque
abren la conversación sin ningún objetivo claro.
En muchas ocasiones esperamos hasta que ya
estamos hablando para pensar qué es lo que queremos decir. Podemos ser muy buenos para iniciar la discusión pero
no saber cómo centrarla, por lo que nos esforzamos y damos vueltas y más
vueltas hasta que descubrimos, finalmente lo que queremos decir. Pero puede ser
ya muy tarde y perdemos la oportunidad de conectar.
Cuántos más temas
queramos introducir en una conversación, más la vamos a sobrecargar y menos
oportunidades tendremos de que ésta sea fructífera. Sin un objetivo claro desde
el principio la conversación va a terminar cansando a nuestro interlocutor y
menos atención nos va a prestar, con lo que le perderemos. Parámetros inciertos
hacen que la otra persona tenga que jugar a los detectives para intentar
averiguar qué es lo que queremos y esta es una experiencia muy frustrante.
Tenemos que tener en
cuenta, a la hora de centrar una conversación que añadir un “marco” a ésta no
significa que:
- · Nosotros dictamos los temas y dominamos
la conversación sin dejar espacio para la participación, recelos y opiniones de
los demás.
- · Las otras personas que participan en la
misma no pueden mostrar su desacuerdo con nosotros o defenderse.
- ·
Nuestro marco es justo para los demás.
- ·
Podemos abandonar el “marco” cuando nos
convenga.
- ·
Nosotros somos los únicos que podemos
exponer nuestras ideas.
El “marco” que
establezcamos nos afecta a nosotros igual que a los demás y nos va a permitir a
todos saber qué se puede esperar, con un propósito claro y poco espacio para la
confusión.
Para enmarcar una
conversación el autor propone que sigamos los siguientes pasos:
1.-MARCAR
UNA DIRECCIÓN
Comenzar por decir a la
otra persona sobre qué queremos hablar exactamente. Nuestras palabras deben
adaptarse a nuestros objetivos en la conversación y a nuestros valores, por
ejemplo:
·
“Quiero hablar contigo sobre tus
comentarios en la reunión de ayer”.
·
“Querría conocer y comentar tus
expectativas salariales"
·
“Necesito discutir contigo los planes
para el martes por la tarde”
·
“Quiero hablar sobre un asunto personal
contigo”.
2.-
DECLARAR NUESTRAS INTENCIONES
A continuación, decir a
la otra persona cómo deseamos que termine la conversación. Detallar cómo
queremos sentirnos una vez finalice la conversación. Ser lo más específicos que
podamos, diciendo, por ejemplo:
·
“ …, me gustaría dejar la conversación
teniendo una buen relación de trabajo”
·
“…, desearía ser escuchado sin que
sientas que tienes que arreglar algo”.
3.-
OBTENER EL COMPROMISO DE LA OTRA PARTE
Finalizar de enmarcar
asegurando su consentimiento para mantener el tipo de conversación que hemos
propuesto, diciendo, por ejemplo:
·
“¿Te parece bien?”
·
“¿Podemos estar de acuerdo con lo que te
he planteado?”
·
“¿Te parece que lo puedes hacer?”
Si ponemos los tres
pasos en acción un ejemplo podía ser el siguiente:
Imaginemos que estamos
hablando con un compañero en el área para el café de la oficina. Podemos decir:
“Gracias por reunirte conmigo. Me gustaría hablar brevemente sobre lo que
dijiste en la sesión de esta mañana y desearía que al finalizar la conversación
ambos tengamos una comprensión mayor sobre lo que es importante para cada uno y
sobre cómo podemos mejorar. ¿Estás de acuerdo?”
Esta estructura
aprovecha los beneficios naturales de un marco al definir lo que está incluido
y lo que está excluido dentro de la conversación. Además, informa a la otra
persona que existirá un final, porque la conversación tiene ahora un ámbito y
la otra persona sabe que no va a escuchar nada que no esté incluido en el
mismo.
Para centrar la
conversación debemos enmarcarla alrededor de un solo tema. De esta forma:
a).- Nos forzamos a
eliminar lo accesorio y el “ruido” al poner todos nuestros esfuerzos en lo que
realmente necesitamos decir.
b).- Creamos un espacio
para una conversación más profunda sobre el tema a tratar. Al no estar pasando
de un tema a otro existe la posibilidad de ir más allá de la superficie y más
espacio para considerar nuevas perspectivas y para colaborar en la búsqueda de
soluciones.
En la práctica, aplicar
este ratio de una reunión o conversación , limitándola a un tema, puede implicar tener que
dividir una reunión en la que, en principio, se pretendían abordar múltiples
temas, en sesiones más pequeñas o en el caso de
enviar correos tratar un solo punto en cada correo y enviarlo
exclusivamente a las personas a las que les pueda interesar y no mandar un
mensaje de grupo.
En ocasiones, a pesar
de nuestras buenas intenciones, la conversación se puede desviar del tema
original de forma inocente. En estos casos lo que hay que intentar es volver a
dirigirla hacia el tema pactado.
Otras veces la
variación no es tan inocente. Las conversaciones
muy sensibles con facilidad pueden convertirse en ataques personales o hacer que afloren antiguas quejas que pueden
ser un obstáculo para el objetivo actual. Esta táctica se emplea con
frecuencia, intencionadamente o no, para desviarse del tema o para tener una
ventaja en una discusión posterior. Cuando esto ocurre es importante reconocer
la desviación que se ha producido de la búsqueda de un diálogo productivo y
reconducir la conversación dentro del marco establecido.
Si, como ejemplo,
observamos dos escenarios tenemos que:
ESCENARIO 1:
Nosotros somos los
responsables de desviar la conversación hacia un al lugar. Hemos dicho algo que
no debíamos y las cosas han empeorado. Por esta razón tenemos que hacer tres
movimientos con rapidez:
1.- Pedir disculpas por
lo que hemos dicho que ha descarrilado la conversación:
·
“Lo siento. No debería haber dicho eso”.
·
“Siento haber gritado o elevado el tono
de mi voz”
2.- Continuar con
palabras que muestran un distanciamiento de la meta.
·
“Lo que he dicho no ayuda”
·
“Lo que he dicho no ha sido justo”
·
“Esto no es lo que tu habías acordado”
3.- Inmediatamente
continuar desde donde lo habíamos dejado antes de estropear la situación. Un
ejemplo puede ser: “Lo siento, no debí alzar la voz. No sirvió de ayuda y no es
lo que habíamos acordado. Me gustaría saber cómo podemos evitar que lo que
ocurrió ayer se vuelva a repetir”.
ESCENARIO 2:
Es la otra persona la
que descarrila la conversación. Es una táctica defensiva común que si no se
afronta lleva a que la conversación se convierta rápidamente en una discusión.
Si, por ejemplo queremos comentar lo que ha pasado en casa de un amigo y hemos
establecido ya el marco de la conversación con nuestro amigo, puede ser que
éste una vez comenzada la conversación , intente desviarla diciendo: “de
verdad, ¿no recuerdas cuando tu actuaste así hace tres semanas? Comentarios
como éste son un intento de desviar la atención de ellos. Normalmente la otra
persona tratará de hacer dos cosas:
a).- Poner la atención
en nosotros y desviarla de ellos.
b).- Nivelar la situación,
sacando algo, normalmente del pasado, que intenta equilibrar su comportamiento
con el nuestro.
Cuando nuestra
conversación corre el riesgo de salir del marco pactado es crucial que dominemos
nuestro cuerpo para minimizar nuestra fase de ignición. Para evitar
desestabilizar la discusión, controlando la respiración y serenamente, podemos
utilizar una de estas tres frases:
1.- “Escucho tu punto
de vista. Necesito terminar la conversación que hemos empezado y, si es
necesario, estoy dispuesto a volver hacia atrás para que abordemos tu
comentario”.
2.- “Quédate conmigo.
Escúchame y si tenemos que volver a eso, podemos hacerlo”.
3.- “Estoy de acuerdo
en que merece la pena hablar también de eso. Vamos a centrarnos en un tema cada
vez”.
La clave de estos
enfoques está en primero reconocer lo que han dicho, luego controlar nuestra
respuesta en una forma en que se vuelve a poner el foco en el tema a tratar. Lo
que no se puede hacer es descartar sus comentarios diciendo algo del tipo: “¡Eso
no viene al caso¡” o “Lo que pretendes es desviar la atención de….”Comentarios
desdeñosos implican introducir nuevas capas al conflicto lo que no conduce a
nada bueno.
Como conclusión el
autor sugiere que:
a).- Cuántos más temas
introduzcamos en una conversación menos productiva va a ser y menos vamos a
lograr a través de la misma.
b).- Para conectar con
la otra persona debemos asegurarnos que estamos hablando siempre con un
propósito y dirección en mente.
c).- Para prevenir malinterpretaciones
o desviaciones inútiles debemos enmarcar la conversación antes de que comience.
Esto significa que si queremos llevar a alguien de A a B, primero debemos decírselo
y quitar la ansiedad de cómo se puede ver B.
d).- Enmarcar la
conversación comentando primero sobre qué queremos hablar, sobre cómo nos
queremos sentir una vez lo hayamos hecho y luego procurar obtener su compromiso
para ir en esa dirección juntos.



