miércoles, 10 de septiembre de 2014

CURSOS ON-LINE GRATUITOS DE UNIVERSIDADES DE PRESTIGIO. 2ª QUINCENA SEPTIEMBRE


Entre los cursos on-line gratuitos convocados por universidades de prestigio en la segunda quincena de septiembre tenemos:

I.- CIENCIAS DE LA SALUD:


“BIOINFORMATICS ALGORITHMS(PART 1)” organizado por la Universidad de San Diego comienza el próximo 15 de septiembre. 


EMERGENCY MANAGEMENTorganizado por la Universidad de Massey, comienza el próximo 15 de septiembre.


“ETHICAL AND SOCIAL CHALLENGES OF GENOMIC AND PRECISION MEDICINE” organizado por la Universidad de California, comienza el próximo 15 de septiembre



COLLABORATION AND COMMUNICATION IN HEALTHCARE: INTERPROFESSIONAL PRACTICE  organizado por la Universidad de California, comienza el próximo 15 de septiembre



IMPROVING GLOBAL HEALTH: FOCUSING ON QUALITY AND SAFETY”  organizado por la Universidad de Harvard, comienza el próximo 16 de septiembre.



DETERIORATING PATIENT: ASSESSMENT, RECOGNITION AND MANAGEMENT” organizado por la Universidad de Lóndres (South Bank), comienza el próximo 22 de septiembre.


EPIDEMICS organizado por edX, comienza el próximo 23 de septiembre.


HEALTH FOR ALL THROUGH PRIMARY HEALTH CARE organizado por Johns Hopkins University, comienza el próximo 24 de septiembre




“EPIDEMICS - THE DYNAMICS OF INFECTIOUS DISEASES” organizado por la Universidad Estatal de Pennsylvania, comienza el próximo 29 de septiembre.


EXPLORING NEURAL DATA organizado por La Universidad de Brown, comienza el próximo 29 de septiembre.


ANATOMYX: MUSCULOSKELETAL CASES”  organizado por la Escuela de Medicina  de Harvard, comienza el próximo 30 de septiembre




II.- GESTIÓN Y HABILIDADES DIRECTIVAS:



“NEGOTIATION AND CONFLICT COMMUNICATION” organizado por Mc Quarie Graduate School of Management, comienza el próximo 15 de septiembre. 

LEADERSHIP: IDENTITY, INFLUENCE AND POWER organizado por Mc Quarie Graduate School of Management, comienza el próximo 15 de septiembre.


HUMAN RESOURCES” ” organizado por Open Training  Institute, comienza el próximo 15 de septiembre


SUSTAINABILITY IN PRACTICE  organizado por la Universidad de Pennsylvania, comienza el próximo 15 de septiembre


“MINDFULNESS  ” organizado por la Universidad de Málaga, comienza el próximo 15 de septiembre



DECISION MAKING IN A COMPLEX AND UNCERTAIN WORLD organizado por la Universidad de Groningen, comienza el próximo 15 de septiembre


STRATEGIC MANAGEMENT organizado por la Open Training Institute, comienza el próximo 15 de septiembre.


DIAGNOSING THE FINANCIAL HEALTH OF A BUSINESS organizado por la Mc Quarie School of Management, comienza el próximo 15 de septiembre


UNLOCKING THE IMMUNITY TO CHANGE: A NEW APPROACH TO PERSONAL IMPROVEMENT organizado por la Universidad de Harvard, comienza el próximo 16 de septiembre


“SOCIAL AND ECONOMIC NETWORKS: MODELS AND ANALYSIS” organizado por la Universidad de Stanford, comienza el próximo 21 de septiembre.


 UNETHICAL DECISION MAKING IN ORGANIZATIONS organizado por la Universidad de Lausana, comienza el próximo 22 de septiembre.


domingo, 7 de septiembre de 2014

HABILIDADES PARA INTEGRAR LAS 4 FACETAS DE NUESTRA VIDA



Stewart D. Friedman, profesor de Management en Wharton School y autor del libro “Leading the life you want: Skills for integrating work and life”, de próxima aparición, en un artículo publicado en Harvard Business Review del mes de septiembre facilita pautas para lograr la integración de todas las facetas de nuestra vida: laboral, familiar, comunitaria o social y personal  (mente, cuerpo y espíritu).

Friedman propone la integración entre el trabajo y el resto de aspectos de nuestras vidas a través de la adhesión a tres principios clave:

I.- Autenticidad.

II.- Integridad.

III.- Innovación.

Estos necesitan 18  habilidades específicas para que puedan convertirse en realidades, según el autor y promover la alineación y armonía entre los cuatro dominios de nuestras vidas:

I.- HABILIDADES PARA SER AUTÉNTICO:

Actuar con autenticidad implica aclarar que es lo importante, estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos. Requiere que seamos capaces de:

1.- Saber qué es lo que importa realmente.

2.- Abrazar los valores de forma consistente.

3.- Alinear los valores con las acciones.

4.- Verbalizar los valores con historias.

5.- Visualizar nuestro legado.

6.- Ser responsables de nuestras acciones.

La capacidad de contar con las dos primeras destrezas es crucial. Para conocer qué es lo que realmente importa podemos realizar un juego que se llama de los cuatro círculos, en el que examinamos la importancia y grado de congruencia de los diversos roles y responsabilidades que tenemos en nuestra vida (se puede acceder al mismo gratuitamente   desde: www.myfourcircles.com). Comenzamos por dibujar círculos que representen cada una de las cuatro facetas de nuestra vida, variando su tamaño en función de la importancia que demos a cada una de ellas. Posteriormente moveremos los círculos para mostrar cómo y hasta qué punto se sobreponen. En este momento debemos pensar en cuáles son los valores, metas, intereses, acciones y resultados que perseguimos en cada dominio y analizar si son compatibles o no. pasamos después, a imaginar cómo sería nuestra vida si las aspiraciones de los cuatro círculos se alineasen perfectamente. Para la mayoría de las personas esto supone un ideal inalcanzable, pero podemos buscar qué acciones realistas nos pueden ayudar a movernos en ese sentido. Analizar si podemos cambiar la manera  en que trabajamos o la forma en que interpretamos el sentido del trabajo, sin disminuir los valores personales que se derivan de él y si conseguimos, por ejemplo, que nuestra familia sea capaz de ver los beneficios que surgen de nuestra vida profesional para que nos apoyen más.  

Otro ejercicio complementario consiste en animar a los profesionales a que lleven algún objeto de sus otras facetas de su vida al trabajo (fotos de la familia, un trofeo, un recuerdo de un viaje,…) y si los compañeros nos preguntan sobre ellos explicarles lo que esa parte de nuestra vida significa para nosotros y cómo nos ayuda para realizar mejor nuestro trabajo. Posteriormente podemos aprovechar para iniciar una conversación con nuestro interlocutor indagando  cuáles son sus intereses ajenos al mundo laboral. También es aconsejable hablar con nuestros familiares y amigos sobre nuestro trabajo y el rol que desempeñamos, centrándonos, fundamentalmente, en lo que puede significar para ellos y cómo les puede afectar.

II.- HABILIDADES PARA SER ÍNTEGRO:

Facilitan el actuar con integridad en los cuatro dominios de nuestra vida e implican tener la capacidad de:

1.- Clarificar las expectativas.

2.- Ayudar a los demás.

3.- Construir redes de apoyo.

4.- Utilizar adecuadamente todos nuestros recursos.

5.- Gestionar los límites entre ellos de forma inteligente.

6.- Tejer facetas dispares.

Una de las habilidades más importantes es la de conocer cómo utilizar todos nuestros recursos (conocimientos, experiencias, contactos, habilidades,…) en todos los dominios de nuestra vida. Un ejercicio que puede servir de ayuda es el que se conoce como de “transferencia de talento”. Consiste en escribir un listado de todas las habilidades que hemos desarrollado (desde hacer labores de mentor con los compañeros, a organizar las actividades familiares o promover acciones comunitarias, entre otras) y pensar cómo cada una de ellas se puede utilizar para alcanzar distintas metas.  Los psicólogos expertos en organizaciones  consideran que es un enfoque útil para el desarrollo de fortalezas ya que sirve para identificar nuestros talentos y aplicarlos en nuevas áreas con lo que conseguimos potenciarlos. En otro abordaje reflexionamos sobre algo que nos hace sentir bien (un logro profesional, una amistad fructífera, nuestro compromiso para ser un buen fotógrafo,…) y luego pasamos a considerar un aspecto de nuestra vida que queremos mejorar, analizando cómo las habilidades que nos han servido para obtener esos resultados nos pueden servir para ser mejores en esa nueva faceta.

Para gestionar los límites entre cada dominio con inteligencia el autor recomienda un ejercicio que llama de segmentación y fusión. Debemos comenzar por pensar en formas en las que podemos separar en tiempo y en espacio nuestros distintos roles. Por ejemplo podemos ponernos límites: si tenemos un proyecto ambicioso de trabajo que abordar dedicar dos horas las mañanas de los sábados durante un mes al mismo y luego dedicar el resto del día a otras actividades o si el trabajo sigue monopolizando nuestras tardes y noches probar con una política de no responder a llamadas durante la cena. Luego debemos pasar a pensar en oportunidades para juntar dos o más facetas de nuestras vidas, como invitar a un compañero de trabajo a compartir con nosotros una actividad lúdica. Una vez que hemos puesto en práctica estas ideas para segmentar y para unir dominios analizaremos lo que ha funcionado y lo que ha sido un fracaso, no sólo para nosotros, sino también para quienes nos rodean: ¿Hemos sido más productivos?, ¿Nos hemos sentido cómodos o distraídos?, ¿Cómo han reaccionado los demás?, ¿Se sintieron confundidos o se han acercado y confían más en nosotros?,…

III.- HABILIDADES PARA SER INNOVADOR:

Implica la necesidad de ser creativos para identificar nuevas formas de equilibrar todas las facetas. Por lo que se necesitan habilidades para:

1.- Centrarse en los resultados.

2.- Resolver los conflictos que pueden surgir entre los distintos dominios.

3.- Encontrar formas nuevas de hacer las cosas.

4.- Adoptar los cambios con valentía.

5.- Generar una cultura de innovación en nuestro alrededor.

Los ejercicios de análisis de escenarios constituyen un método eficaz de incrementar nuestra capacidad de centrarnos en los resultados, especialmente en la calidad de los mismos. Para ello debemos identificar una meta específica que queremos conseguir y plantear tres formas alternativas de alcanzarla, que incluyan los recursos necesarios y los retos con los que nos enfrentaremos.

Otra metodología consiste en experimentar con nuevos patrones de comportamiento, realizando actividades en momentos distintos y en diferentes lugares, para cambiar nuestras rutinas.

Crowdsourcing es otro ejercicio que nos ayuda a ver las cosas de distinta manera. Para probarlo debemos reunir a un grupo de nuestros amigos más creativos y describirles un problema al que nos enfrentamos. Posteriormente les solicitamos ideas sobre potenciales soluciones y seleccionamos la que parece más adecuada y trazamos un plan para llevarla a cabo. Mientras la ponemos en marcha nos mantenemos en contacto con nuestros consejeros al menos semanalmente y al cabo de un mes revisamos los resultados con ellos. Si el enfoque no ha funcionado o necesitamos más tiempo debemos analizar nuestro comportamiento o seleccionar otra idea, reflexionando sobre lo que hemos aprendido del primer experimento.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

"NETWORKING". LOS INTROVERTIDOS SON MEJORES



Kevin Daum, empresario, columnista y autor entre otros libros de  “Video Marketing for Dummies en Inc.com del pasado mes de agosto, plantea que sorprendentemente los introvertidos pueden obtener mejores resultados  en labores de “networking” que los extrovertidos.

Tener la capacidad de establecer buenas redes de contacto es imprescindible para realizar negocios y progresar profesionalmente. La mayoría de las personas piensan que es necesario ser extrovertido para poder ser un gran “networker” y aunque el ser extrovertido y gregario puede ayudar son los introvertidos los que poseen las ventajas reales.

La principal diferencia entre los introvertidos y los extrovertidos radica, según Daum, en que el estar rodeado de personas estimula y da energía a estos últimos, mientras que los primeros necesitan unos  contactos  más limitados y tiempo para recuperar la energía tras los mismos. 

Las ventajas de los introvertidos a la hora de establecer redes de contactos son fundamentalmente las siguientes:

1.- SON SELECTIVOS A LA HORA DE ELEGIR A SUS CONTACTOS.

Aunque podemos aprender de todas las personas con las que nos encontremos, no tenemos tiempo para hablar con todas ellas. Los introvertidos puede que tarden en lograr hacer amigos, pero dedican mucho tiempo a observar a quienes les rodean, por lo que si deciden tomarse la molestia de contactar con alguien suele significar que han determinado previamente que esa persona tiene algo significativo que decir  y algún valor que aportar.

2.- OFRECEN INTERVENCIONES CUIDADAS Y REFLEXIONADAS.

Consideran cuidadosamente lo que sale de sus bocas. Los extrovertidos pueden hablar por hablar y pueden entretener con su charla banal y con sus historias, pero pueden dejar escapar las oportunidades para mantener conversaciones trascendentes y establecer y conexiones importantes. Los introvertidos, por el contrario, no hablan por hablar. Es verdad que en ocasiones tienen problemas para intervenir en las conversaciones, pero cuando lo hacen sus aportaciones tienen un sentido y como tardan más en expresar lo que tienen en sus mentes cuentan con el tiempo suficiente para formular opiniones reflexionadas. Por lo tanto, cuando hablan muestran su inteligencia, conocimientos y experiencia  con lo que tienden a atraer a otras personas inteligentes.

3.- VAN AL GRANO.

Cuando estamos intentando establecer relaciones el tiempo es un factor valioso. Una conversación sinuosa puede hacer que desaprovechemos la oportunidad de establecer otros contactos más relevantes. Algunas personas asumen que los introvertidos no saben cómo conversar, que son demasiado tímidos y se sienten incómodos cuando tienen que relacionarse, pero esto no tiene por qué ser verdad. En cambio lo que no les gusta es perder su tiempo ni hacer que los demás lo pierdan, ya que las conversaciones banales o muy largas les chupan la energía, por lo que no se entretendrán con charlas superfluas, dicen lo que piensan que se tiene que decir y siguen adelante.

4.- CONCEDEN A LOS DEMÁS TIEMPO PARA COMPARTIR.
Los eventos de "networking" con frecuencia se convierten en una habitación llena de personas que frenéticamente intentan “vender” sus virtudes a los demás sin escucharles. Al estar cómodos los introvertidos con el silencio y no sentir la necesidad imperiosa de escucharse a sí mismos,  están más predispuestos a practicar la escucha activa, no importándoles dedicar tiempo a que los demás les transmitan sus ideas y conceptos complejos. Consiguen que sus interlocutores se sientan valorados y comprendidos.

5.- SE PREOCUPAN DE MANTENER SUS CONTACTOS.

Los extrovertidos pueden ser muy eficaces para difundir historias y recoger tarjetas de visita, pero si después de las reuniones  se centran exclusivamente en el siguiente evento los beneficios de su “networking” se perderán. Los introvertidos disfrutan manteniendo  la relación con aquellas personas que han descubierto que pueden aportarles valor y oportunidades.

viernes, 1 de agosto de 2014

VACACIONES. REFLEXIONES SOBRE LA EMPATÍA




Llegó el tiempo del descanso y con él una invitación  a reflexionar,   por medio de  una película y dos  vídeos, sobre la importancia que, actuar con empatia,  tiene en todas las facetas de nuestra vida.
I.- Barbacoa de amigos, película francesa, estrenada en las salas de cine españolas la pasada semana, nos muestra los encuentros y desencuentros de un grupo de amigos y cómo la empatía es la fuerza que consigue que logren superar sus problemas y mantener su amistad.


II.- Roman Krznaric, considerado como uno de los filósofos británicos más importantes sobre el arte de vivir y miembro fundador de The School of Life, de la que ya hemos hablado en una entrada anterior, fundador de la primera biblioteca en el mundo sobre empatía y reciente autor de Empathy: A Handbook for Revolution,Empathy: A Handbook for Revolution, nos muestra de forma gráfica un abordaje de  la empatía, como una filosofía de vida.


miércoles, 30 de julio de 2014

¿SEGUIMOS NECESITANDO DIRECTIVOS?



Julian Birkinshaw, profesor de estrategia en London Business School y autor de "Reinventing Management and Becoming a Better Boss", en el boletín Business Strategy Review de la citada escuela de negocios del pasado 15 de julio, planteaba si todavía necesitamos directivos.

En noviembre de 2013, Zappos, empresa subsidiaria de Amazon.com, lanzó un atrevido experimento de gestión. Tony Hsieh, su director general, anunció que la jerarquía y cargos directivos serían eliminados, siendo reemplazados por un modelo llamado “holocracia”, que en esencia consiste en que los profesionales se agrupan en círculos que tienen responsabilidad para definir cómo se va a distribuir el trabajo y quién es responsable de cada actividad. De esta forma, según Hsieh, la empresa tendrá más capacidad para adaptarse a los cambios y sus empleados se sentirán más realizados al asumir más responsabilidades.

Birkinshaw se pregunta si iniciativas como esta son simbólicas o implican un alejamiento de las jerarquías en la forma tradicional de organizar en trabajo. La evidencia muestra que se están produciendo cambios fundamentales  que hacen que nos cuestionemos principios, hasta ahora, considerados básicos del management que se centraban en hacer el trabajo a través de otros. Entre estos cambios  tenemos:

a).- La emergencia de la generación Y. Los nacidos a partir de 1980 tienen expectativas y habilidades distintas: esperan de sus jefes que logren que se comprometan y se involucren, pero como toleran muy bien  la incertidumbre creen que no deben aceptar un trabajo aburrido y poco estimulante, así como un mal jefe, porque piensan que tienen otras opciones. El efecto es que nuestras cualidades como directivos están más expuestas y cuestionadas que antes.

b).- La exigencia de transparencia es incuestionable. No se puede mantener nada en secreto. Esto significa que el directivo no puede ya esconderse tras un muro de información “privilegiada”. Tiene que ser más tolerante con el feedback y mejorar su capacidad de influencia a través de la calidad de sus argumentos. Supone un trabajo más duro pero el potencial de obtener resultados de mayor calidad es mayor.

c).- La tecnología está cambiando la forma en que procesamos la información y nos comunicamos con los demás, pero tienen, además, otros efectos de carácter secundario en el campo del management ya que muchos de las innovaciones que han surgido en los últimos años se centran en ayudar a las personas a ser más eficaces a la hora de alinear sus actividades, resolver problemas y compartir información. Todas ellas tareas que los directivos solían hacer y que implican que ahora, éstos tienen más tiempo para dedicarlo a actuaciones  que añaden verdaderamente valor, tales como motivar a sus profesionales, estructurar el trabajo de forma que resulte más atractivo, desarrollar y potenciar sus competencias, asegurar el accesos a los recursos necesarios y establecer las alianzas necesarias con otras partes de la organización o con el exterior.

Los tres puntos anteriores nos muestran que cuando los profesionales pueden adquirir todo el soporte básico que necesitan para su trabajo a través de la tecnología, las cualidades reales de los directivos a todos los niveles quedan expuestas y por tanto, deben extremar el cuidado y desarrollar sus competencias como líderes para conseguir ganar el respeto de sus colaboradores y cumplir sus expectativas.
Birkinshaw concluye que siempre necesitaremos directivos, pero es necesario que abordemos una redefinición de sus perfiles de competencias.

domingo, 27 de julio de 2014

LOS LÍDERES COMEN LOS ÚLTIMOS: EL RIESGO DE LA ABSTRACCIÓN


Simon Sinek, en su libro “Leader´s eat last”, que estamos comentando en entradas anteriores, plantea la importancia del aprendizaje continuo en las organizaciones. Cuantas más posibilidades de desarrollo se faciliten,  más aprenderán sus profesionales, que al contar con una mayor experiencia y confianza podrán asumir nuevas responsabilidades y sabrán cómo reaccionar en circunstancias especiales en las que tendrán que romper las reglas para que todo funciones bien.

La responsabilidad de los líderes consiste en enseñar a sus colaboradores cuáles son las normas y posibilitar su capacitación para que adquieran las competencias requeridas y sean conscientes de que las poseen. Conseguido esto, deben apartarse y confiar en que los profesionales saben lo que tienen que hacer y que sabrán reaccionar, en situaciones complicadas y harán lo que se tenga que hacer. En las organizaciones débiles muchas personas romperán las reglas para obtener beneficios personales. En las fuertes lo harán si consideran que es lo correcto por el bien de los demás. 

Otra faceta importante de la responsabilidad de un líder es la de ofrecer apoyo desde arriba a sus subordinados. Cuando los profesionales sienten que tienen el control para hacer lo que consideran correcto, aunque esto suponga, en ocasiones,  no seguir las normas establecidas,  harán  lo que es necesario para la situación. El coraje viene desde arriba. Nuestra confianza para hacer lo adecuado procede de saber que nuestros líderes confían en nosotros. En las organizaciones en las que los líderes no ceden el control las personas están más preocupadas en seguir las reglas por miedo a meterse en problemas o a perder su trabajo, que en hacer lo que es necesario.

En la quinta parte del libro Sinek habla del RETO DE LA ABSTRACCIÓN. 

La abstracción no se restringe exclusivamente al aspecto físico, sino que incluye la naturaleza abstracta de los números. Cuanto mayor es una organización, mayor es la distancia que existe entre sus altos directivos y los profesionales que trabajan a su cargo y los clientes. Cuando los líderes se divorcian de su humanidad a través de la abstracción numérica, se muestran capaces de realizar actos inhumanos. La separación física que existe entre éstos y los que reciben sus órdenes puede tener un impacto dramático en las vidas de estos últimos, a los que ni ven ni oyen. Cuanto más abstractas se convierten las personas, más daño somos capaces de ocasionarles. Cuando nuestras relaciones con los profesionales y nuestros clientes se convierten en conceptos abstractos, naturalmente perseguimos las cosas más tangibles que podemos ver: las métricas. Los líderes que ponen el énfasis en las cifras, antes que en las personas a las que sirven, se suelen encontrar separados físicamente de las mismas.

Cualquier hecho que nos distancie del impacto de nuestras palabras y acciones en los demás tiene el efecto potencial de conducirnos por un camino peligroso. Como el famoso experimento de Stanley Milgram, psicólogo de Yale, mostró en 1961, para analizar la obediencia a la autoridad. En él se dividían a los participantes en dos grupos uno desempeñaba el papel del profesor y otro el del estudiante. Estos últimos eran realmente investigadores que participaban en el estudio. El primer grupo, el de los verdaderos voluntarios fueron reclutados a través de un anuncio en la prensa. Se les colocó en una habitación, sentados delante de una consola con distintos botones y se les encargó que hiciesen una serie de preguntas a los estudiantes. Si estos fallaban o decidían no contestar el profesor debía apretar un botón y el alumno recibiría una descarga eléctrica. Existían 30 botones en la consola etiquetados con un número de voltios que iba de 15 a 450 voltios y con información sobre los efectos que podían producir desde shock leve a severo y peligroso. Los 160 voluntarios se distribuyeron en 4 grupos. En la primera variación, el estudiante se sentaba al lado del profesor y éste tenía que coger su mano y ponerla directamente en una placa para que recibiese la descarga elegida. En otra el estudiante se encontraba en la habitación con el profesor y éste tenía que ver sus reacciones de dolor ante cada descarga. En una tercera opción el estudiante se  encontraba en una habitación aparte, pero el profesor podía oír sus gritos de dolor y las súplicas de que el experimento finalizase. En la última alternativa el estudiante se encontraba en otra habitación y el profesor no podía ni verle ni oírle.

Como era de esperar todos los voluntarios mostraron su preocupación y reparos ante la posibilidad de infligir dolor a otra persona. La primera vez que lo expresaban el investigador que estaba a su lado durante el experimento les decía que por favor continuasen. Si a pesar de todo decían que querían detenerse se utilizaban las siguientes palabras: “El experimento requiere que continúes”. Si continuaban algunos empezaban a ponerse muy nerviosos y empezaban a sudar y temblar, pero a pesar de ello la mayoría seguían con las descargas. Si manifestaban por tercera vez sus objeciones se les decía que “Es absolutamente esencial que continúes”. Después de una cuarta protesta el investigador contestaba con: “No tienes ninguna elección debes continuar.” Si a pesar de todo proseguían las quejas el experimento se detenía inmediatamente.

Los resultados fueron desoladores: si los voluntarios tenían que poner la mano del estudiante en la placa para recibir descargas en un 70% de los casos abandonaban pronto el experimento. Si los veían en un 60 % rechazaban continuar. Pero en el caso en el que ni les veían ni oían sólo un 35% lo dejaban y un 65% eran capaces de seguir hasta el final, en el que se suponía que podían llegar a matar a alguien.

Al finalizar el experimento , a pesar de que los voluntarios podían pensar que podían haber dañado o hasta matado a los estudiantes, no fueron capaces de preocuparse por éstos y preguntar cómo estaban, sólo les interesaba que no fuesen considerados culpables, ya que simplemente habían obedecido órdenes. Al conocer que no habían ocasionado ningún daño a los estudiantes, algunos de los que obedecieron y llegaron hasta el final sintieron remordimientos por lo que habían hecho y se sintieron personalmente responsables, pero otros justificaron sus actos culpando a los investigadores o hasta a los estudiantes por ser estúpidos.
Sinek pone entre otros ejemplos de cómo situaciones similares a las  planteadas por esta investigación se repiten cotidianamente a distintos niveles el caso de las acciones de la banca en la última crisis de la burbuja inmobiliaria, en el que los banqueros llegaron a culpar a los ciudadanos que habían solicitado hipotecas como los últimos responsables de la misma.

En la actualidad, el autor, considera que demasiados líderes de organizaciones preferirían obedecer a los investigadores en lugar de a una autoridad moral superior, justificando  sus acciones diciendo que se ajustan a la legalidad vigente. Como animales sociales que somos la moralidad también importa, por lo que el sentido de lo correcto o equivocado, independientemente de lo que marquen las leyes, tiene su importancia a nivel social (por ejemplo engañar a tu pareja, aunque no sea ilegal, no es correcto). Si queremos reducir los efectos dañinos de la abstracción a la hora de tomar decisiones es esencial guiarnos por algún tipo de autoridad moral. Cuando nuestros líderes nos ofrecen formar parte de algo noble y un propósito por el que acudir a trabajar de carácter trascendente, parece que nos dan fuerzas para hacer las cosas correctas y para ser capaces de sacrificar nuestro confort a corto plazo y si además asumen su responsabilidad de cuidar de las personas, en lugar de preocuparse exclusivamente por las cifras, sus profesionales les seguirán, solucionarán los problemas que surjan y se asegurarán de que la visión del líder cobra vida de una forma adecuada y estable.

Si, por el contrario, los líderes optan por mantenerse en las alturas, fiándose exclusivamente de la información que reciben, en lugar de descender a ver por sí mismos, resulta más complicado no sólo que tomen  las decisiones morales correctas, sino también el que asuman su responsabilidad cuando se equivoquen.

Stalin decía: “La muerte de un hombre es una tragedia.  La muerte de un millón es una estadística”. Este es uno de los problemas que surgen cuando se utilizan números para representar a las personas, éstos pierden la conexión con las personas y se convierten en cifras desprovistas de un significado. Somos animales con una orientación visual. Si vemos que alguien nos necesita corremos a ayudarle, pero cuando los números son lo único que vemos nuestra habilidad para contemplar el impacto lejano de nuestras decisiones se ve limitado. Si las grandes cifras empiezan a representar a los humanos nuestra capacidad de sentir empatía por ellos se resiente, tal como decía Stalin. Por ejemplo la decisión de despedir a miles de trabajadores, representados por números en una tabla, pierde su tangibilidad y se convierte en algo que es necesario hacer para alcanzar determinadas metas. Los números no representan ya a personas que tienen que mantener una familia, sino simplemente abstracciones que tienen que ser calculadas.

Un ejemplo que tenemos muy reciente, de cómo no se deben hacer las cosas,  es la polémica que se ha generado en torno al informe corporativo sobre la estrategia de Microsoft, dirigido a los empleados de dicha compañía ( en forma de e-mail),  en el que el pasado 17 de julio, Stephen Elop, antiguo Director General de Nokia y actualmente, tras la fusión con Microsoft,  ocupando un alto cargo directivo en la empresa, en su párrafo 11 hacía mención a que 12.500 trabajadores iban a ser despedidos. En la edición del New York Magazine, del mismo día, ya se comentaba la falta de sensibilidad demostrada al informar, de esta manera  a más del 10% de tu fuerza laboral que va a ser despedida en breve, sin ninguna justificación ni muestra de agradecimiento por los servicios prestados.

Sinek recomienda que dentro de los posible los líderes conozcan a las personas a las que sirven, ya que en el momento en que seamos capaces de hacer tangible lo que previamente hemos visto como un informe o una gráfica, de convertir una estadística en personas reales, de comprender que los conceptos abstractos tienen consecuencias a nivel de las personas, será cuando nuestra habilidad   para resolver problemas e innovar se incrementará de forma llamativa.

El autor propone que los líderes sigan las siguientes reglas:

1.- VIVIR EN UN MUNDO REAL Y UNIR A LAS PERSONAS. A la dificultad de intentar controlar el efecto de las cifras cuando intentamos dirigir una organización se le une, actualmente, la complicación del mundo virtual, que nos lleva por su comodidad, en muchas ocasiones a simplificar las comunicaciones y las relaciones. El problema es que las relaciones que establecemos parecen reales, pero en el fondo es difícil que se conviertan en profundas. Diversos estudios demuestran que la habilidad para mantener el anonimato, que permiten las nuevas tecnologías ha facilitado el que las personas dejen de actuar con humanidad y que a pesar de los sentimientos positivos que podemos experimentar cuando nos relacionamos con otras personas on-line, a diferencia de las relaciones de amistad reales, éstos no se mantienen largo tiempo una vez hemos desconectado y no suelen mantenerse en el tiempo. Las redes sociales no son medios tan efectivos para la creación de lazos fuertes de amistad como el contacto real humano. No existe la confianza virtual, por lo que una reunión presencial es más efectiva que una virtual.

Las interacciones reales son las que consiguen que nos sintamos parte de algo, desarrollemos confianza y seamos capaces de sentir por los demás. Es la razón por la que el teletrabajo hace que los profesionales no se sientan tan integrados en un equipo como los que acuden físicamente al trabajo todos los días. El problema es que en tiempos de crisis como los que estamos viviendo se propicia el contacto a través del mundo virtual para ahorrar: videoconferencias, teletrabajo,…, sin que hayamos analizado el impacto a largo plazo de todas estas alternativas que en el fondo deshumanizan.

2.- MANTENER LAS ORGANIZACIONES MANEJABLES. El autor pone el ejemplo de Bill Gore, fundador de GORE-TEX, que defiende la necesidad de organizar sus plantas de producción y oficinas con un número de trabajadores que no superen los 150, para que éstos puedan conocerse y colaborar entre ellos. Los bosquimanos y los nativos americanos también se organizaban en grupos de alrededor de 150 personas. Este número mágico se corresponde con el número de relaciones cercanas que el ser humano es capaz de manejar. Cuando aumenta empiezan a surgir los sistemas sociales rígidos, la jerarquía y la burocracia. Esta es la razón por la que los altos directivos deben confiar en los mandos intermedios, porque nadie es capaz de dirigir de forma eficaz grades cantidades de personas si queremos que exista un profundo sentido de confianza y de cooperación.

Robin Dunbar, antropólogo y profesor en el Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford, con sus investigaciones ha llegado a la misma conclusión: los grupos funcionan mejor cuando no superan los 150 miembros. Las razones, según él, que lo explican serían fundamentalmente:

a).- El tiempo. El día no tiene horas suficientes para que lleguemos a conocer con cierta profundidad a más personas.

b).- La capacidad de nuestro cerebro. No podemos recordar a todo el mundo.

Dunbar ha encontrado, lo que se conoce como "el número Dunbar", que consiste en  que cuando los grupos exceden las 150 personas, éstas tienen la tendencia a trabajar menos y a ayudarse menos. Si un líder puede conocer personalmente a todos los integrantes de su equipo la responsabilidad de su cuidado se convierte en algo personal y sus miembros se sentirán orgullosos de su líder.

Esto significa que en grandes organizaciones la única forma de mantener el “Círculo de Seguridad” fuerte es recurrir a la jerarquía y delegar el poder a todos los niveles para que el liderazgo se extienda a todos los niveles.

3.- REUNIRSE CON LAS PERSONAS A LAS QUE AYUDAMOS. Como animales sociales que somos es imperativo para nosotros que veamos el impacto tangible del tiempo y el esfuerzo que dedicamos a nuestro trabajo para que éste adquiera un sentido y nos motive para hacerlo mejor. Esto implica que tiene más efecto el que veamos el resultado de nuestro trabajo que el que nuestro jefe nos diga lo importante que éste es.

4.- DEDICAR TIEMPO A LAS PERSONAS. Sentimos la necesidad, como seres humanos, de sentirnos seguros en nuestras comunidades u organizaciones, por lo que valoramos mucho a las personas que nos conceden su tiempo y energía. El dinero tiene un valor relativo para nosotros, mientras el tiempo y el esfuerzo tienen un valor absoluto. Las organizaciones, por esta razón, no pueden comprar la lealtad de sus empleados con salarios y primas. Lo que origina el compromiso es el sentimiento de que los líderes están dispuestos, si es necesario, ha dedicarnos su tiempo y su esfuerzo para ayudarnos. Por ello los altos directivos deben estar dispuestos a hacerlo con sus colaboradores más directos, para que estos a su vez en un efecto cascada vayan haciéndolo con las personas que dependen de ellos y al final los profesionales de primera línea estarán más predispuestos a tratar mejor a los clientes.  Es un efecto biológico: la oxitocina y la serotonina hacen que nos sintamos bien cuando otros nos dedican su tiempo y esfuerzo, lo que nos inspira a dar más de nosotros a los demás.

5.- TENER PACIENCIA. Lograr establecer lazos de confianza es un proceso lento. Necesitamos tiempo para conocer de verdad a las personas.